jueves, 10 de noviembre de 2011

Alain Bosquet, Odessa, 1919 - París 1998 .............;Hijo de padre poeta y de madre violinista, su vida estuvo marcada por continuos viajes. Su poesía muestra un intenso surrealismo y es muy original en la temática y en la forma. Este poema me gusta porque me parece un canto a la imaginación. El propio Dios hace invisibles a las criaturas más originales, de manera que tan sólo podremos verlas con la ayuda de nuestra mente, no podrán volver a ser miradas, tan sólo imaginadas, así serán protegidas de todo aquello que es sólidamente real y que, por ello, supone una latente amenaza.


Dice Dios:
«Era un asunto urgente; me pregunté para qué servían mis criaturas más extrañas: el dragón, el ángel, el unicornio. Convoqué a aquellos en los que creía, reales, poderosos, incontestables; el baobab, el caballo de labor, la montaña acodada en el mar. Celebraron diez conferencias sin ponerse de acuerdo. Así que he considerado al dragón, al ángel y al unicornio; pero para evitar algunos malentendidos he creído conveniente volverlos invisibles.»
De “El tormento de Dios”

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