martes, 8 de noviembre de 2011

" Ayer domingo, en Canillas. ¡ Qué paz allí! ¡ Quien pudiera vivir y morir como ellos! Fuimos á Calzada á un entierro de un pobre que ha muerto de parálisis. Yo pensaba en la parálisis espiritual. Me dijeron que murió diciendo : ¡ qué dulce sueño! Parecía dormido, allí, á la puerta de la iglesia. Después la bendición de los campos. Mantones, pañuelos, todos sus regalos sacaron en procesión, colgados del pendón, las mozas. A la vuelta ayer, en aquella calmosa vega, sin ver ni una casa en todo el horizonte, bajo el cielo limpio del crepúsculo se sentía mejor el despego de todo. Allí parece colocado uno entre cielo y tierrra, sobre ésta y bajo aquel " Miguel de Unamuno (1864-1936)


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